viernes 26 de junio de 2009

El Rey del Soul: Gone Too Soon

Si Billie Jean levantara la cabeza le daría un pasmo. Y es que ha sido una noche rara, al menos para mí, quizás de esas en las que suceden cosas que uno siempre recuerda, de las que miras atrás y sabes qué hacías aquel día a aquella hora. No he dormido bien, daba vueltas en la cama y todo el tiempo me venía a la cabeza lo mismo: Michael Jackson (musicalmente hablando, ¿eh?). Una canción detrás de otra sonaban ahí, desde los grandes clásicos como Thriller, Off The Wall o Man in The Mirror hasta pequeñas joyas como The Lady in My Life y Pretty Young Thing.

Aunque ahora lo escucho en Remember the Time, y no lo acabo de creer. Temas como Thriller tienen ya 27 años y son todo un icono de la música moderna. Y visto ahora, con la que está cayendo musicalmente, sabe a gloria ver como ese Thriller, o los Rock With You y Off The Wall fueran éxitos merecidos a pesar de tener una calidad enorme, sí, lo digo bien, a pesar de la calidad. Son todo un reconocimiento a la buena música, a un trabajo hecho con el rigor y a la calidad musical y de producción que hoy en día se echan tan en falta en la música moderna.

Y es curioso que Jacko haya vendido hasta el momento 750 millones de discos. Es el artista que más éxitos ha tenido, con más números uno y el que más de todo ha conseguido, habiendo sido el artista de color (de color negro para ser exactos) con peor voz que he oído nunca. Sí, porque Michael Jackson ha sido un cantante negro atípico: ni se distinguió por una voz espectacular ni por ser todo lo negro que hubiéramos deseado. El ejemplo vocal está en el final de She's Out of My Life, el del color de su piel salta a la vista.

Aunque es verdad que musicalmente ya estaba muerto desde hace bastantes años, hay que reconocer a Michael que haya compuesto o interpretado canciones de esas que no deberían ser versionadas nunca, y pienso sobre todo en Billie Jean, cualquier otra versión diferente a la suya no es Billie Jean. Pero siendo justos, y quizás porque la cabra tira al monte, hay que dar un gran valor en la obra de Jacko a Quincy Jones. Sinceramente creo que sin la producción y batuta de Quincy Jones no hubiera sido quien ha sido ni hubiera alcanzado las ventas que ha alcanzado.

Los tres discos que Quincy produjo para Jackson le lanzaron ya definitivamente: Off The Wall (para mí su mejor disco), Thriller y Bad fueron las tres joyas que moldeó Quincy Jones junto a grandes letristas como Rod Temperton, Steve Wonder, James Ingram y, desde luego, el propio Michael Jackson. Pero todo eso hubiera quedado en nada sin la colaboración de algunos de los mejores músicos de sesión americanos del momento como Paul Jackson, Ndugu Chancler, Louis Johnson, Steve Lukather, Dean Parks, etc...

La suma de todos esos factores creo un monstruo que se encumbró hasta tan alto que ya no supo gestionar un éxito que lo superó emocionalmente. Desde que Bad salió al mercado, y quizás porque terminó su relación con Quincy Jones, ya nunca recorrió la misma senda del éxito por la que se había paseado todo aquel tiempo. Ese camino de rosas se convirtió en uno de espinas para él y las noticias que llegaban desde Neverland ya nada tenían que ver con la música. A pesar de ellos aún sacó al mercado Dangeorus, que sin ser un gran disco, era aceptable, quizás también por haber contado con el gran productor soul Teddy Riley.

Su último disco, Invincible, deberían haberlo llamado Infuméibol (aunque se salva alguna cosilla, eso sí) porque es muy malo. Mucha electrónica y muy poca voz; a pesar de seguir rodeado de grandes talentos, ya no levantaron una carrera musical hundida. Invincible fue el testamento musical de Michael Jackson que apenas se vendió en el mundo, cosa que, por otra parte, tampoco es indicativo de nada. Pero cuando ya parecía que renacería de sus cenizas musicales, que no de las otras, se sacó de la manga una gira de 50 conciertos y 1 millón de entradas con los que pretendía pagar algunas de las deudas que le perseguían desde hacía tiempo.

Pero esa gira ya no pagará esas facturas. Seguramente muchos de los fans guardarán esas entradas sin romper porque serán de un valor incalculable en el futuro. Seguro que en unos años multiplicarán su valor y en el eBay de turno se venderán como las entradas de los conciertos que Michael Jamás pudo ofrecer. Serán la muestra de unos fans que adquierieron más de 100 millones de discos de Thriller en una época en la que el mundo ni estaba tan globalizado como ahora, ni había la promoción que hay ahora.

Pensaba yo que incluso hasta los papás de los nenes a los que Michael gustaba acunar y dar cariño en las frías noches de invierno de Los Ángeles guardarán un buen recuerdo del ídolo más descolorido; sí, hablo de esos padres que a pesar de conocer los antecedentes del cantante, dejaban ir a sus nenes a jugar a médicos y enfermeras con él. Todo fuera por un pellizquito en sus cuentas bancarias con los que Michael tuvo que callar (que no cerrar) algunas bocas para que no destrozaran más su lamentable imagen pública.

Aunque eso no será lo único que veremos en un futuro próximo, están por llegar aquellos que lo hayan visto en un pueblecito de Iowa caminando en solitario, o aquellos que dirán que no murió de muerte natural, y se rodarán películas con su vida, se dirán cosas que serán mentira o medias verdades, se escribirán libros, se dirá que le gustaban más los niños blancos que los negros de color negro, se hablará de él en tertulias, sus hijos cuando vean la pasta se darán de hostias por un puñado de los dólares de papá, subastarán la cámara de oxígeno en la que dormía para alargar su vida (muy útil, sí señor) y, en resumen, pasarán todas esas cosas que hacen que alguien se convierta en un mito.

Pero es que los mitos tienen que ser así, con luces y sombras, porque eso es lo que les hace diferentes al resto de mortales, es lo que los convierte en fenómenos de masas. ¿A alguien le importaría un mito que no tuviera esos pequeños claroscuros? ¿y uno que no tuviera excentricidades? Seguramente no, porque serían aburridos, por eso Michael lo tiene todo para alcanzar el estatus de mito desde ahora y para siempre. Pero eso sí, quizás el rey del Soul (como me gusta a mí llamarlo) se marchó demasiado pronto, igual ya no hubiera ofrecido nada musicalmente interesante, pero quizás sí, quién sabe. Como decía una de sus canciones: Gone Too Soon.



J. Coltrane