miércoles 21 de octubre de 2009

Sin el Cóndor Pasa (Que Pase)

Ya es mala suerte, ahora que viene Bisbal a Miami a pasar unos días y yo me tengo que ir de viaje. Mis contactos en Barcelona me dieron la noticia, jugosa ella, de que el joven cantor se subía a un avión ayer para venir a estos lugares a promocionar el nuevo disco que acaba de editar y con el que nos quiere dar por saco esta Navidad y, si se tercia y el pueblo así lo quiere, incluso el próximo verano. Y es una pena, porque podría haber conocido a uno de los grandes de la canción ligera española, pero no va a ser posible porque me vuelvo a ir de viaje. Esta vez a Perú, nada menos (y nada más).

Desde aquí de Miami van a ser muchas menos horas que si volara desde Barcelona, 5 y pico exactamente, y además va a ser un vuelo nocturno y directo. Bien porque durará menos, bien porque no tendré que hacer escalas coñazo que me desesperan, pero mal porque de noche me aburro en los aviones porque todo el mundo duerme y porque por la ventanilla no se ve un carajo. Así pues esta noche casi tocando ya al jueves hora de los mayamis, nos subimos al avión con destino Lima (Limón) para, desde allí, visitar Mucha Picha. Dios, qué nervios!!

Si de algo voy bien servido cuando viajo lejos del primer mundo es mi querido y apreciado Fortasec, el mítico sellaesfínteres y resuelveproblemas. Bueno, de hecho casi siempre que viajo lo llevo, aunque vaya a lugares conocidos, pero cuando viajo tan lejos, donde Cristo perdió la alpargata y además tuvo cagaleras, no me olvido de meter una buena dosis en mi maleta. La Loperamida en forma de 10 pastillitas es un producto milagroso cuando uno viaja a esos países que son para cagarse. Nunca lo he tenido que usar, pero quién sabe cuándo puede ser la primera vez.

Y es que cuando te viene el apretón, si no tienes una ración doble de Fortasec, estás jodido. No me quiero ni imaginar en una ascensión al Huayna Pichu y mi cuerpo pidiendo guerra en forma de escape por la retaguardia. En un momento así sólo Fortasec puede sacarte del apuro de tener que decirle al que camina detrás de ti durante la ascensión que esos disparos a quemarropa no son nada personal. Sin ese producto milagroso tienes todos los números para que se te caiga algo al hacer un esfuerzo un poquito mayor de la cuenta. En fin, que el Señor nos ampare y nos tenga a buen recaudo si, Dios no lo quiere, las aguas paruanas nos juegan una mala pasada.

Después de las barbaridades que los nuestros hicieron en el Nuevo Mundo con los indígenas me preocupa especialmente que Atahualpa se hubiera guardado un as en la manga (si es que tenía ases y mangas) y nos deje de regalo los clásicos problemas estomacales de turno que no hacen ni puñetera gracia. Pero bueno, total por un poco de oro y por algunos (miles de) indios muertos tampoco creo que le vaya a durarle el cabreo toda la historia.

También me preocupa el tema llama, o sea, los animalicos esos que corren por los Andes como Pedro por su casa. No suelo estar muy rodeado de animales con más de dos patas y mucho pelo y parece ser que por el país andino abunda el cuadrúpedo camélido en cuestión y que tiene una mala hostia que te deja de pasta de boniato (camote) a la de tres. Parece que cuando la jodía se cabrea te escupe, y como además suele tener la altura de una persona, el esputo te da en toda la cara, cosa que, hombre, entenderéis que no me haría mucha gracia, que esos bichos al menos llevan la gripe A.

Lo que sí tengo ganas ya es de comer como un animal en Perú, porque allí la comida es super buena. Dios, ese cevichito, esas papitas huancaína... Dios, voy a venir gordo como una llama. Pero bueno, ya me recuperaré en la soledad de mi pueblo de esos quilos de más que pueda traer de Perú por obra y gracia de la comida peruana y por obra y gracia de LAN Perú, la compañía en la que volamos y que, dicho sea de paso, tengo muchas ganas de viajar, ya que me han hablado tan bien de ella que espero pastitas, tele individual, atención personalizada, olor a rosas en cabia, e incluso, si me apuras, masajes (con final feliz) a los pasajeros que así lo deseen.

Con lo bien que he oído hablar de LAN espero que no me encuentre con las joviales y macizas azafatas que uno se encuentra en los aviones de Iberia y que le da la sensación a uno que está viendo el Cuéntame, capítulo 1. Un rejuvenecimiento del pasaje no estaría mal en nuestra compañía nacional, que después de lo que estoy viendo en mis últimos viajes con Iberia a uno le apetece estar a 10000 pies para soltar lastre en forma de azafata. Veremos qué habrá en los aviones peruanos.

Y bueno, poca cosa más, la maleta ya está prácticamente lista y sólo faltan por poner las últimas cosas para rematar los 23 kilos que nos permite la normativa vigente de LAN. Estoy dudando en si llevarme el iPod o no para desintoxicarme del sonido peruano, o sea, la música típica del país, que tiene tela. En fin, sí, creo que me lo voy a llevar, porque tantos días con cumbias y demás géneros andinos pueden ser excesivos para mis delicados oídos. Porque oye, que si el Cóndor Pasa, que pase, pero que no me toque los huevos.



J. Coltrane

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una pregunta, a qué le llamas viajar lejos del primer mundo???. Barcelona o Miami son entonces del primer mundo???. Ah, en el Perú no te vas a chocar en cada lugar con llamas, si no en los santurios históricos. Desde la llegada de los castellanos a la actualidad han pasado muchas cosas en el Perú. Ya no se dice indios si no mestizos. Me parece que te quedaste con una historia de hace 300 años. Y es cierto, la comida es de lo mejor, Y si engordas, haces dieta. Todo lo que baja sube. Bienvenido al Perú

J. Coltrane dijo...

Gracias!! Desde luego me he llevado muchas sorpresas, pero lo más importante es que me ha encantado todo lo que he visto...

Un saludo